
Comencé a ver Swiped sin muchas expectativas, pero terminó siendo una lección sobre emprendimiento, propósito, resiliencia y visión.
No es solo una película sobre tecnología o citas.
Es una historia sobre cómo una herida puede convertirse en el motor para construir algo poderoso.
Whitney Wolfe Herd, fundadora de Bumble y excofundadora de Tinder, vivió acoso y desigualdad dentro de la industria que ayudó a construir.
Tenía todas las razones para rendirse.
Pero eligió transformar el dolor en una idea.
Crear una app donde las mujeres dieran el primer paso, llegando a transformar toda una industria.
A veces creemos que los grandes negocios nacen de una idea brillante.
Pero casi siempre nacen de una incomodidad o un problema.
De notar lo que no encaja.
Lo que duele.
Lo que se siente injusto.
Y de tener el coraje de hacerlo distinto.
Bumble no es solo una app de citas…es una declaración sobre respeto, equilibrio y libertad.
Es la prueba de que los valores, cuando se viven de verdad, también pueden escalar.
Ver Swiped me recordó algo que a veces olvidamos: emprender no es huir del caos, sino darle forma.
Nuestras historias personales, esas que pensamos que nos quebraron
a veces son el verdadero punto de partida.
Porque no todos los días nacen empresas,
pero todos los días nacen nuevas versiones de nosotros.
Y quizá, justo ahí,
entre el dolor y la determinación,
se esconden las ideas más poderosas.